
En momentos de tendencia alcista de los tipos de interés, especialmente del Euribor que es el principal índice de referencia de los préstamos hipotecarios, conviene buscar alternativas para hacer frente a las elevadas cuotas que implican estas noticias en las hipotecas.
Una opción que está presente en el mercado actual es la
hipoteca en divisas, cuya idea fundamental es la solicitud de un crédito hipotecario tal y como lo haría un ciudadano de otro país, por ejemplo, Japón, Suiza o Suecia con su moneda propia, el yen, el franco o la corona, respectivamente. El índice de referencia en este caso es el LIBOR (London Interbank Offered Rate), se trata de una tarifa diaria de referencia basada en los tipos de interés en los cuales los bancos ofrecen prestar fondos sin garantía a otros bancos en el mercado de valores de la venta al por mayor de Londres.
Para calcular la letra de una
hipoteca en divisas se aplica la misma lógica que en una hipoteca tradicional, es decir, al Libor correspondiente a la divisa utilizada se le incrementa el diferencial oportuno (en torno al 0,75 para este tipo de producto). Esto puede suponen un ahorro considerable respecto a otras ofertas, ya que estamos hablando de reducir el tipo de interés en un 2% en algunos casos.
El problema de la
hipoteca en divisas o hipoteca multidivisa es el riesgo que conlleva su contratación. La cuota sufre pequeñas variaciones cada mes debido a que se encuentra estrechamente relacionada con la evolución del mercado de divisas. Además, un inconveniente añadido es la comisión de apertura correspondiente a este tipo de producto, superior a la de una hipoteca tradicional, unida a una nueva comisión por cambio de divisa.
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